Quiénes somos

Una forma muy personal de entender este trabajo.

Mi historia en el sector inmobiliario comenzó en 2012. Desde entonces he aprendido sobre viviendas, negociación y mercado, pero sobre todo sobre las personas que hay detrás de cada operación.

Vender una casa puede significar empezar una nueva etapa, reorganizar una familia o despedirse de un lugar importante. Lo sé porque también lo he vivido.

He sido madre de un niño, he pasado por mudanzas y he sufrido las complicaciones de una reforma. He visto cómo cambiaban mis necesidades y cómo una vivienda que encajaba en una etapa de mi vida dejaba de responder a lo que necesitábamos después.

Por eso entiendo la ilusión, el cansancio y las dudas que pueden acompañar un cambio de hogar. Cuando escucho a un propietario, tengo presentes esas experiencias. Entender qué está viviendo y qué necesita es, para mí, el verdadero punto de partida.

La experiencia me enseñó cómo quería trabajar.

Durante mi trayectoria pasé por agencias en las que el volumen marcaba el ritmo: captar más viviendas, hacer más visitas y cerrar la siguiente operación.

En ese modelo, a menudo faltaba tiempo para escuchar, estudiar cada propiedad con detalle o comprobar si una visita tenía realmente sentido. Echaba de menos una relación más directa, respuestas ágiles y recomendaciones pensadas para las circunstancias de cada propietario.

También vi cómo algunas dudas y dificultades que aparecían después de la firma quedaban sin el acompañamiento que necesitaban. Todo aquello fue dando forma a una convicción: quería ejercer esta profesión con más cercanía, más criterio y más tiempo para cada persona.

Parar me ayudó a decidir cómo volver.

La maternidad me llevó a alejarme durante un tiempo del mundo inmobiliario. Esa pausa me permitió mirar mi trayectoria con perspectiva y preguntarme qué quería conservar de ella y qué necesitaba cambiar.

Cuando pensé en volver, tenía claro que quería conocer bien cada vivienda, implicarme en cada operación y poder responder con la atención que yo misma esperaría en una decisión tan importante.

De esa reflexión nació PAR 72.

Un proyecto pequeño, por convicción.

He creado PAR 72 para trabajar con pocas propiedades y poder dedicar a cada una el tiempo que merece.

Quiero que sepas con quién hablas, que puedas trasladarme tus dudas y que detrás de cada recomendación haya un estudio de tu vivienda, de tu situación y del mercado.

Eso significa preparar una estrategia individual, seleccionar los contactos y las visitas con criterio y mantenerte informado durante todo el proceso. También coordinar, cuando sea necesario, el asesoramiento de colaboradores especializados en cuestiones legales y fiscales.

Mi compromiso continúa después de la firma: seguir siendo una persona a la que puedas acudir si surge una duda o necesitas orientación sobre los siguientes pasos.

La confianza empieza por decir la verdad.

Para mí, asesorarte también implica decirte aquello que quizá no esperabas escuchar.

Si considero que un precio no se sostiene en el mercado o que una estrategia difícilmente puede conseguir lo que necesitas, te explicaré por qué y estudiaremos las alternativas.

Si tus expectativas y lo que honestamente puedo ofrecerte no encajan, prefiero no asumir la venta antes que comprometerme con un resultado en el que no creo.

Tu vivienda merece dedicación. Tu confianza merece sinceridad.

Silvia Lorente
Fundadora de PAR 72

Hablemos de lo que necesitas.

Me gustaría conocer tu historia, entender en qué momento estás y ver cómo puedo ayudarte.